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Un informe recoge m?s de 40 denuncias

Violencia sexual hacia periodistas
Un informe especial del CPJ (Committee to Protect Journalists) elaborado por Lauren Wolfe desvela que al menos cuatro decenas de periodistas han sufrido agresiones sexuales en los últimos años, una forma de violencia contra estas y estos profesionales que raras veces se denuncia por los estigmas culturales que existen.

8/07/2011


Nueve años pasaron antes de que la periodista colombiana Jineth Bedoya hablara públicamente sobre la brutal violación de la que fue víctima mientras informaba sobre grupos paramilitares de extrema derecha en mayo del año 2000. Durante el ejercicio de su labor informativa para el diario El Espectador de Bogotá, Bedoya fue secuestrada, atada, vendada y luego trasladada a una propiedad en la ciudad de Villavicencio, en el centro del país, donde fue salvajemente golpeada y violada por múltiples atacantes.

Desde que empezó a contar lo ocurrido, Bedoya afirmó haber encontrado una cantidad de periodistas -desde Colombia hasta los Estados Unidos y Europa--que habían do víctimas de violaciones o abusos sexuales, pero que decidieron permanecer en silencio debido a estigmas profesionales y culturales. Al hacer su caso más visible, Bedoya aseguró que espera alentar a estos periodistas a "denunciar lo que les pasó y a reclamar justicia".
El ataque contra Bedoya en el 2000 fue incuestionable en un aspecto: el asalto fue notificado a las autoridades y el CPJ lo documentó en su momento, convirtiéndolo en uno de los pocos casos documentados de ataque sexual contra una periodista.

En la actualidad, el feroz ataque sexual contra la corresponsal de la cadena estadounidense CBS Lara Logan, ocurrido en El Cairo en el mes de febrero, ha situado el problema en el centro de la escena. Y ha llevado a periodistas alrededor del mundo a hablar sobre cifras antes desconocidas.

A lo largo de los últimos cuatro meses, el CPJ ha entrevistado a más de cuatro decenas de periodistas quienes han experimentado casos de violencia sexual en distintos grados -desde violación por múltiples atacantes hasta requisas agresivas--ya sea en represalia por su trabajo o durante el ejercicio de su labor informativa. Esto incluye a 27 periodistas locales, desde editoras de alto rango hasta reporteras que trabajan en regiones como el Medio Oriente, el sur de Asia, África o las Américas. Cinco indicaron haber sido brutalmente ultrajados, mientras que las restantes indicaron varios niveles de ataques sexuales, hostigamiento psíquico agresivo y amenazas de violencia sexual. Una serie de experiencias similares fue denunciada por 25 corresponsales internacionales. Dos de ellas denunciaron haber sido víctimas de violaciones, otras cinco describieron serios ataques sexuales -desde manoseo físico violento hasta penetración con las manos--y 22 afirmaron haber sido manoseadas en múltiples ocasiones. Muchos de los ataques documentados ocurrieron en los últimos cincos años, aunque un número menor se remontan incluso a las dos décadas pasadas.

La mayoría de los ataques pueden clasificarse en tres tipos generales: violación con periodistas específicos como blanco, generalmente en represalia por su trabajo; violencia sexual relacionadas con turbas callejeras contra reporteros y reporteras cubriendo eventos públicos; y abuso sexual de periodistas detenidos o en cautiverio. Aunque las mujeres son las víctimas en la gran mayoría de los casos, periodistas del sexo masculino también han sido víctimas, en general mientras se encontraban detenidos o en cautiverio.

Muchos de las personas entrevistadas por el CPJ no revelaron previamente sus experiencias, más allá de conversar con amistades o familiares. Periodistas de todo el mundo afirmaron que, en gran medida, optaron por mantener los ataques en reserva dada la existencia de profundos estigmas culturales y la falta de confianza en que las autoridades actúen tras la denuncia. Una y otra vez, las y los periodistas afirmaron también que existen consideraciones profesionales que juegan un importante rol. Muchas se mostraron renuentes a denunciar el ataque ante sus editores por temor a ser percibidos como personas vulnerables y verse de ese modo inhabilitados para trabajos posteriores.

Como resultado, existe escasa documentación sobre el tema de agresión sexual contra periodistas. Si bien el CPJ y otras organizaciones internacionales han informado sobre casos individuales de ataques sexuales a lo largo del tiempo, el tipo de investigación metodológica que traza el mapa de otros ataques contra la prensa -como asesinatos y encarcelamiento--aún es materia pendiente.

Puedes consultar el informe completo en www.cpj.org
08/06/2011