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Seg?n un estudio subvencionado por el Instituto de la Mujer

La transexualidad en las mujeres está mas aceptada socialmente que en los hombres
El Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, ha subvencionado el estudio “Aspectos psicológicos, sociales y de salud de la construcción de la identidad de género en personas transexuales y especificidades en la adaptación social después de la reasignación de sexo”, realizado de forma conjunta por la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del Hospital Carlos Haya de Málaga y el departamento de Antropología social de la Universidad de Granada.

28/06/2011

Esta investigación, a partir de una muestra de personas que han recurrido a servicios de orientación y atención psicológica, constituye una aproximación a las características psicosociales y las experiencias y problemas que afrontan las personas transexuales, además de permitir valorar las intervenciones más eficaces para mejorar su integración familiar y social, así como su calidad de vida.

El análisis establece dos grupos atendiendo a la variable de “sexo biológico”: el de hombre-a-mujer (HaM) y el de mujer-a-hombre (MaH) y aporta conclusiones para cada uno de ellos.

PRINCIPALES RESULTADOS

La principal característica de las personas transexuales es la dificultad para ser aceptados y lograr una plena integración social, lo que genera problemas en su vida académica, familiar, social y laboral. Esta dificultad de integración tiene que ver no sólo con su historia individual, sino también con el modelo social imperante de en qué consiste ser hombre o mujer, que les excluye.

Nivel educativo y actividad laboral

Las dificultades de integración llevan a estas personas a la interrupción temprana de la escolarización, lo que les coloca en una situación de desventaja sociolaboral. Esto conduce a tener un bajo nivel de estudios y una actividad laboral de baja cualificación.

Pero las características no son homogéneas en ambos grupos: el grupo HaM presenta un menor nivel educativo que el grupo MaH. En este último, el 68,5% ha alcanzado estudios secundarios lo que les lleva a tener una mejor situación laboral, el 70% tienen trabajo remunerado frente al 48,8% del grupo HaM y una tendencia a un mayor nivel de ingresos.

Prácticamente la mitad de ambos grupos se ha sentido discriminado a la hora de pedir empleo. El grupo HaM reconoce haber realizado actividades peligrosas/ilegales para poder sobrevivir con mayor frecuencia que el grupo MaH (20,5% frente al 1,3%).

Orientación sexual y convivencia

La orientación sexual es mayoritariamente hacia personas de su mismo sexo anatómico. Así, mientras en el grupo HaM el 98,6% afirman sentirse atraídos hacia personas de su mismo sexo (hombres) y un 3,2% hacia personas de ambos sexos por igual, el 100% del grupo MaH se siente atraído sólo hacia personas de su mismo sexo (mujeres).

La convivencia en pareja también establece una diferencia significativa entre ambos grupos. En el grupo HaM, la mayoría de las personas están solteras o separadas (82,7%), mientras que en el grupo MaH este dato se reduce al 64,6%.

Por otro lado, el 50,5% del grupo HaM ha realizado autotratamiento hormonal, frente a un 3,3% del grupo MaH. Es decir, el primero recurre con mayor frecuencia a este tipo de tratamiento sin control médico.

Violencia y agresiones recibidas

La diferencia estadística más significativa se produce en esta cuestión. Según el estudio, han sufrido agresiones y maltrato el 72% del grupo HaM frente a un 53,2% del grupo MaH.

En la mayoría de los casos los agresores son personas desconocidas y se producen en la vía pública. El 41% en el grupo HaM y el 28’9% en el de MaH.

En cuanto al entorno más próximo, para el grupo HaM el 17’1% de agresores eran amigos, el 14’6%, conocidos y en el 13’4%, el padre. En el grupo MaH, el padre es el agresor en el 26’3% de los casos, y la madre y los amigos, en el 10’5%, respectivamente. Es decir, que este segundo grupo sufre más la violencia en la intimidad familiar.

Estos resultados manifiestan que la red de apoyos sociales de las personas HaM suele ser más precaria y está caracterizada por el aislamiento social, lo que influye en el nivel de autoestima, ya que tienen que enfrentar consecuencias adversas por poseer un autoconcepto poco reforzado socialmente.

Los datos de expulsión del hogar, que se produce en más de un 10% de los casos, demuestran que la familia tradicional, en general, tampoco es un lugar seguro para las personas transexuales. En especial, aquellas en las que existen fuertes reglas sociales, religiosas y culturales, relativas al sexo o al género.

Evolución cronológica de los síntomas de transexualidad

El 100% de ambos grupos ha pensado, sentido y deseado pertenecer al otro sexo y adoptar el aspecto físico correspondiente. Las diferencias estadísticas respecto a la edad en la que se establece el sentimiento de pertenecer a otro sexo, en la que se comienzan a adoptar vestimentas y actitudes del otro sexo, son significativas: en el grupo MaH la media de edad para establecer el rol y las vestimentas masculinas en la intimidad del hogar, es de 12 años, frente a los 17 en el grupo HaM.

También en el primer caso adoptan antes estos hábitos en salidas y reuniones con amigos, lo que demuestra que nuestra sociedad es más tolerante hacia las mujeres que visten y se comportan como hombres que hacia hombres que se comportan como mujeres.

Proceso de reasignación sexual

Este proceso está demasiado idealizado para estas personas, haciendo que los progresos en su identidad se centren exclusivamente en los cambios físicos. Esto hace que, en ocasiones, se condicione el logro de la identidad a conseguir una réplica exitosa del aspecto de otro sexo y produciendo desencanto y angustia cuando los resultados posquirúrgicos no cumplen las expectativas previas. Aún así, los pacientes estudiados aseguran haber experimentado una mayor seguridad, libertad y bienestar después de la cirugía.

Otro elemento importante en el logro del bienestar es la nueva Ley reguladora de la rectificación registral relativa al sexo de las personas, o Ley de Identidad de género, que ha aportado el reconocimiento palpable de la sociedad de que estas personas pertenecen al género que sienten como propio. Para muchos, el cambio de nombre ha supuesto un hito tan importante o más que la propia cirugía.

METODOLOGÍA CUALITATIVA Y CUANTITATIVA

Para la realización de este estudio se ha utilizado metodología cualitativa y cuantitativa. La cualitativa ha consistido en la realización de 24 entrevistas en profundidad a pacientes de la consulta de psicología de la mencionada Unidad de Trastornos de la Identidad de Género con edades entre 16 y 52 años y, además, se ha trabajado con un panel de personas expertas y profesionales, de carácter interdisciplinar, parte de ellas integrantes de la Unidad Clínica de Gestión de Salud Mental del Hospital Carlos Haya.

Respecto a la metodología cuantitativa, ésta se ha basado en una muestra de 206 personas, mayores de 15 años, que también solicitaron atención en la Unidad de Trastornos de Identidad de Género y cumplían criterios diagnósticos de transexualismo (127 HaM y 79 MaH)
28/06/2011