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Los programas de empleo en México impactan más positivamente a las mujeres

El Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentaron los resultados de la Evaluación Estratégica con Perspectiva de Género de los Programas de Empleo y Proyectos Productivos, donde se encontró que para las mujeres hay un mayor impacto (hasta tres veces mayor) que para los hombres en indicadores como participación laboral, horas de trabajo y casi igual en la reducción del trabajo doméstico.


De una revisión de las Reglas de Operación de 11 programas federales, se observa que todos tienen en común el objetivo de incrementar los ingresos de las personas a través del impulso de actividades productivas, ya sea como empleado o como microempresario, es decir, cubren la promoción del empleo y fomento a proyectos productivos, de manera que su inclusión es representativa de los esfuerzos que el gobierno federal realiza a favor de impulsar el desarrollo de capacidades laborales y productivas.


En general, los programas que apoyan a proyectos productivos (FONAES, PRONAFIM, PROMUSAG, FOMMUR, FAPPA, en oposición a los que apoyan el empleo) tienen sistemáticamente mejores resultados sobre las variables de impacto consideradas. Aunque no son necesariamente los más grandes en cuanto a cobertura.


De esa manera se encontró un impacto positivo y mayor para las mujeres sobre el ingreso. Aunque hubo un impacto positivo en el empoderamiento de las mujeres, el impacto en el empoderamiento de los hombres resultó mayor.


Las restricciones de tiempo de las mujeres son una de las causas principales de su baja participación laboral relativa a la de los hombres y de las diferencias en las remuneraciones. Estas restricciones se deben principalmente a instituciones informales (estereotipos, normas acerca de quién debe realizar el trabajo doméstico dentro del hogar).



Las políticas para enfrentar estas restricciones generalmente se enfocan a la provisión de servicios de cuidados infantiles, permisos de paternidad en el trabajo, inversión de infraestructura para liberar el tiempo de las mujeres cubriendo esas carencias y facilitando el acceso de las mujeres a los mercados.


Por ello es importante facilitar la participación laboral de las mujeres expandiendo la provisión de servicios de cuidados infantiles para que se complemente con la oferta de programas de empleo y proyectos productivos.


Dado que los mayores impactos se encontraron en los programas que apoyan a proyectos productivos (en oposición a los que apoyan el empleo) y que estos programas no son lo de mayor cobertura, sería recomendable identificar las mejores prácticas de estos programas para escalar la cobertura manteniendo la calidad de la operación y que no se afecten el impacto potencial sobre indicadores claves como empleo e ingresos.


Según el Índice de discriminación salarial que toma en cuenta los años de escolaridad de las personas, sería necesario incrementar en 5.3% el salario de las mujeres para lograr la paridad en ingresos laborales.



A pesar de que la participación de las mujeres en la fuerza laboral ha experimentado un aumento y de que entre ellas el 42 por ciento está en la fuerza laboral (2011), aún se observan importantes inequidades en cuanto a la remuneración y calidad de los empleos que sostienen.


Cuando la capacidad laboral de las mujeres es sub-utilizada o asignada erróneamente (debido a la discriminación laboral o porque existen barreras que les impiden completar su educación, trabajar en ciertas ocupaciones u obtener las mismas remuneraciones que los hombres) el resultado es una pérdida económica para la sociedad (WB, 2012).



Mientras que en 2010 los hombres trabajaron en promedio 44.86 horas a la semana, la mujeres lo trabajaron 37.41 horas semanales (ENOE, 2010).


Esta brecha en el número de horas trabajadas tiene su contraparte en el tiempo dedicado a actividades domésticas. De acuerdo a datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2009, mientras que las mujeres dedicaron a estas actividades un promedio de 42.35 horas a la semana, los hombres le dedicaron 15.2 horas a la semana.



Los programas analizados fueron: FAPPA (SRA), FOMMUR (SE), FONAES (SE), PAE (STyPS), PET (SCT, SEDESOL, SEMARNAT), POP (SEDESOL), POPMI (CDI), PROARBOL (SEMARNAT), PROMUSAG (SRA), PRONAFIM  (SE) y SOPORTE (SAGARPA).


 Fuente: INMUJERES

Los programas de empleo en México impactan más positivamente a las mujeres - Comunicando en Igualdad
01/10/2012