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La conciliación responsable en México: un reto

Si bien se han logrado avances en el papel de la maternidad y paternidad responsable, aún falta un cambio en el pensamiento masculino para lograr un equilibrio en la sociedad mexicana, toda vez que la responsabilidad de los hogares no corresponde sólo a las mujeres.

Las mujeres dedican a las actividades domésticas 35:29 horas en promedio a la semana y los hombres 11:04.

 

 

De acuerdo con datos del INEGI, casi todas la mujeres desarrollan actividades domésticas (96.1%), siendo las de 30 a 60 años las que más participan.

Las mujeres que viven en pareja son quienes dedican más tiempo al trabajo doméstico, 51:35 horas semanales en promedio.

La doble jornada a la que se enfrentan las mujeres ocupadas implica que dediquen 80 horas a la semana al trabajo remunerado y no remunerado en sus hogares, más de 15 horas a la semana que las que le dedican los hombres a ambas actividades.



 

Los siguientes datos muestran la reproducción de roles al interior de los hogares, en donde las mujeres dedican más tiempo independientemente de su relación de parentesco con el jefe o jefa del hogar: 

Si la jefa de hogar es mujer dedica en promedio 38:19 horas a la semana, si es hombre 13:02 horas; si es cónyuge mujer dedica 52:39 horas semanal en promedio, si es hombre 22:13 horas; si es hija dedica 22:25 horas a la semana, si es hijo 9:06; si es nieta 21:07 horas semanales pero si es nieto 9:21; si es nuera del jefe o jefa del hogar realiza trabajo doméstico por 47:59 horas a la semana en promedio y si es yerno 12:50; si es madre del jefe o jefa del hogar dedica 28:31 horas y si es el padre sólo 9:04 semanales.


 

La participación masiva de las mujeres en el ámbito laboral si bien ha permitido superar algunos mitos e imaginarios sociales que las reconocían sólo por su capacidad procreadora, aún persiste la presión económica que las somete a una condición de dependencia, resignación y en algunas ocasiones todavía  se ven en la necesidad de aguantar violencia en el hogar.

La división del trabajo al interior de las familias determina los distintos roles y responsabilidades para hombres y mujeres, tradicionalmente en la mujer recae la crianza de los hijos y las tareas asociadas a las labores domésticas, aspecto que en muchas ocasiones va acompañado con su incorporación en el mercado de trabajo.



 

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en el segundo trimestre de 2012, la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo/a nacido/a vivo/a es de 44.1 por ciento, de las cuales 97.9 por ciento combina sus actividades extradomésticas con los quehaceres domésticos.

Conforme su situación conyugal, la tasa de participación económica más alta se da entre las madres solteras (71.8%), divorciadas (71.7%) y separadas (68.3%), es decir, casi siete de cada diez trabajan o buscan trabajo.



 

Muchas madres mexicanas, además del cuidado que ofrecen diariamente a sus hijos y al hogar, participan activamente en el mercado de trabajo y generan ingresos para sus familias.

La composición de la población económica activa de las mujeres con hijos/as indica que la mayoría (96.3%) participa en la producción de bienes y servicios (población ocupada), en tanto que el 3.7% restante están desocupadas; las madres solteras (5.7%), las unidas consensualmente (4.9%) y las que se encuentran separadas de su cónyuge (4.4%) son las que presentan las mayores tasas de desocupación.

 

Fuente: INMUJERES México

 

 

 

14/05/2013