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En la evaluaci?n peri?dica que realiza cada a?o desde 2006

Emakunde detecta la necesidad de impulsar una mayor integración del enfoque de género en la atención a las víctimas de violencia de género
La directora de Emakunde, María Silvestre, ha presentado ante la Comisión de Políticas Sociales, Trabajo e Igualdad del Parlamento Vasco el informe “Respuesta institucional ante el maltrato doméstico contra las mujeres en el ámbito de los servicios sociales en la Comunidad Autónoma Vasca (CAPV)”, en el que se evalúa el alcance y la eficacia de los programas y servicios de atención a víctimas de violencia de género.

22/12/2011

Entre otros aspectos, el informe detecta la necesidad de impulsar una mayor integración del enfoque de género en los servicios sociales, y destaca, por otro lado, la mejora en los procesos de intervención e información a las mujeres con respecto al último informe realizado en 2006.

La elaboración del informe “Respuesta institucional ante el maltrato doméstico contra las mujeres en el ámbito de los servicios sociales en la CAPV”, presentado por la directora de Emakunde responde a un mandato expreso de la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres, cuyo artículo 51 establece que “Emakunde realizará periódicamente una evaluación de la eficacia y alcance de los recursos y programas existentes en la CAV en materia de violencia contra las mujeres”. La presente evaluación forma parte de una serie de evaluaciones que comenzó en 2006.

Estudio del sistema de respuesta institucional

El objeto de esta parte del estudio es conocer cuáles son las líneas estratégicas fundamentales que inspiran la respuesta estratégica e institucional en materia de maltrato doméstico, y dentro de ellas, qué aspectos concitan mayor debate o necesidad de reflexión y planteamiento de mejora. En 2006 ya se identificaron algunos aspectos que continúan vigentes en el presente ejercicio:

Diferencias territoriales

A la hora de aproximarse a la diversidad en la respuesta institucional, hay que considerar que son más de 200 las entidades a las que corresponde la aplicación de la normativa y de la política y estrategia para responder a las situaciones de maltrato doméstico. Las diferencias que caracterizan a cada territorio influyen en las maneras que se escogen para cumplir las leyes y satisfacer las demandas de la ciudadanía.

El actual marco normativo recoge el derecho subjetivo de las mujeres víctimas de maltrato doméstico y sus personas dependientes a ser protegidas y atendidas de manera integral y multidisciplinar.

Queda pendiente la definición de un modelo de atención social integral en el marco dela CAPV, en el que se defina claramente el itinerario de atención y de desarrollo personal.
Distribución Competencial

Se reconoce legalmente a las entidades locales un alto grado de capacidad de organización, decisión y autonomía en la intervención social, además del mandato legal de destinar los recursos necesarios y de tomar las medidas que estimen oportunas para luchar contra la violencia contra las mujeres. A ese respecto, se plantea la idea de que con los recursos existentes actualmente, las entidades locales no pueden hacerse cargo de los casos de múltiples problemáticas, ya que requieren recursos muy especializados.

La nueva Ley de Servicios Sociales pretende reducir la heterogeneidad de criterios a la hora de asumir las competencias. Aunque esta Ley define la ubicación de los servicios de atención en los niveles de atención primaria y secundaria, se manifiesta que queda confuso y pendiente de clarificar en el desarrollo de la cartera de servicios, si la competencia, por ejemplo de los recursos de acogida y centros residenciales específicos, es foral o municipal, puesto que dela Leyde Servicios Sociales se puede desprender que la atención integral quedaría centralizada en las diputaciones forales.

En Diciembre de 2010, el Gobierno Vasco ha aprobado el proyecto de Ley que modifica la norma parala Garantíade Ingresos y parala Inclusión Social, por el que Lanbide-Servicio Vasco de Empleo gestionarála Rentade Garantía de Ingresos. Con esta reforma se espera descargar de trabajo administrativo a los servicios sociales de base.

Otras Vulnerabilidades

En la actualidad, los recursos generales y especializados continúan diseñados para casos estándar por lo que mujeres con problemáticas añadidas, tales como problemas de salud mental, consumo de sustancias o discapacidad tienen dificultades de acceso a dichos recursos. Se manifiesta concretamente la necesidad de pensar en la revisión de los recursos porque a veces el riesgo de violencia desaparece y no pueden abandonar el centro de acogida porque no tienen recursos, e incluso, en el caso de las mujeres inmigrantes, no pueden acceder a la renta de garantía de ingresos hasta que llevan doce meses empadronadas. Por otro lado hay una serie de problemas estructurales que dificultan el acceso a un empleo, vivienda, etc. Respecto a los recursos de acogida, el Decreto 148/2007 prevé la apertura de un centro especializado para mujeres víctimas de violencia con problemáticas sociales múltiples. Este recurso está pendiente de apertura.
Liderazgo y alianzas

Respecto a la atención a la violencia contra las mujeres, es necesario abordar el tratamiento que se da a la igualdad entre mujeres y hombres, que va ineludiblemente ligado a ella. En las administraciones locales se percibe la falta de estabilidad de los recursos personales destinados a tal fin, tales como los y las agentes de igualdad o de determinados servicios que quedan al arbitrio de las decisiones políticas. Se ha detectado la necesidad de impulsar una mayor integración del enfoque de género en el ámbito de los servicios sociales.

En relación a la mejora de la coordinación de los recursos de ámbito local se observa un considerable aumento de municipios o mancomunidades con protocolos propios de coordinación o en proceso de elaboración y/o aprobación del mismo. Se ha puesto de manifiesto que no es suficiente con su firma por los diferentes recursos sino que es necesario su impulso y la renovación de los compromisos adquiridos de manera constante.

Los recursos con los que se mantiene una coordinación formal y planificada son generalmente mejor valorados. El ámbito sanitario y el educativo son los que menor presencia tienen en los foros locales de coordinación y son los ámbitos a los que se demanda, desde los servicios sociales, una mayor implicación en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.

Las herramientas de coordinación presentan importantes variaciones, oscilando entre el papel y el teléfono. Se echa de menos una referencia más clara al impacto de las nuevas tecnologías para facilitar el trabajo de coordinación.

Un aspecto fundamental en la coordinación intrainstitucional en el ámbito municipal es la relación entre los servicios sociales y el área de igualdad. Los servicios de igualdad municipales cumplen una importante función al mantener el discurso que entronca el maltrato en una situación de desigualdad estructural, insistiendo en que la intervención social en esa materia pasa necesariamente por empoderar a las mujeres, por ayudarles a comprender que existen otras opciones de vida posibles.

Otro aspecto de la coordinación en materia de maltrato doméstico, reside en la creación de redes al margen de lo que se conoce formalmente como coordinación interinstitucional y que se ha descrito en el apartado anterior. Tanto el personal de atención como el de gestión valoran positivamente cómo la intervención en materia de maltrato ha propiciado el trabajo en red entre municipios.

A nivel de la CAPV, gracias a la creación e impulso por parte de Berdinsarea, Red de Municipios Vascos por la Igualdad y contra la Violencia hacia las Mujeres, de programas y servicios gestionados desde las administraciones locales a favor de la igualdad y contra la violencia hacia las mujeres, se ha avanzado en la definición de criterios conjuntos de actuación y evaluación y se prestala Red como nexo de unión entre la acción pública local y otras entidades supramunicipales.

En Bizkaia, el Observatorio dela Violenciade Género de Bizkaia impulsado porla Diputación Foral, articula espacios que promueven el intercambio de información y la promoción del trabajo en red y la búsqueda de sinergias entre instituciones y agentes sociales. como del Pleno.

Las asociaciones de mujeres son vistas desde los servicios sociales como un recurso potencial en materia de maltrato: se reconoce el papel que el tercer sector cumple como red de apoyo para las mujeres víctimas de maltrato.

Proceso de intervención de los recursos

El análisis cuantitativo de los resultados del cuestionario aportados por el personal de los Servicios Sociales de Atención Primaria permite explorar la calidad en la atención que las profesionales del trabajo social prestan en materia de violencia contra las mujeres, concretamente en el tratamiento del maltrato doméstico.

Prevención y detección

El 58% de los SSAP realizó actividades de prevención en 2009, frente al 37% que no lo hizo. Esto supone un aumento con respecto al año 2006, en el que más de la mitad de los recursos (el 51%) no realizaron ninguna actividad encaminada a la prevención del maltrato doméstico.

En 2009, el número de SSAP que realizó actividades encaminadas a la detección del maltrato doméstico aumentó con respecto a 2006 de un 29% a un 37%. Sin embargo, en 2009 uno de cada dos recursos siguió sin realizar este tipo de actividades.
Atención

El cumplimiento de los plazos, al igual que se observó en la evaluación de 2006, es uno de los aspectos más destacados de la calidad de la atención enla CAPV, de acuerdo a las respuestas obtenidas en el cuestionario Se observa una mejora en los procesos de información a las mujeres: Nombre de la persona que atiende a la mujer; proceso que se inicia; sobre el servicio de urgencia; sobre los derechos y obligaciones; sobre los servicios y prestaciones disponibles en el centro.

En cuanto al acompañamiento a los centros de salud u hospitales, en 2009 se reduce a la mitad el porcentaje de quienes no lo hacen 14% (28% en el 2006). Los datos de acompañamiento a la realización de otros trámites son similares a los anteriores. El porcentaje de SSAP que no realiza nunca estos acompañamientos también ha disminuído con respecto a 2006 (de un 18% a un 15%).
Coordinación

En cuanto a la coordinación se observa que el 72% de los SSAP entrevistados utilizan el Protocolo Interinstitucional de actuación para la atención a mujeres víctimas del maltrato doméstico y agresiones sexuales y casi el 70% de los servicios de base consultados afirman contar con un protocolo de actuación propio o estar en proceso de elaboración y/o aprobación del mismo. Esto supone la dotación de un marco de coordinación adecuado a los recursos con los que se cuenta en los municipios, mancomunidades o cuadrillas en relación al maltrato doméstico Es significativo el aumento con respecto a 2006, año en que tan sólo el 18% de los recursos afirmaba contar con un protocolo propio, si bien en el 80% de los casos se encontraba muy útil.

Se observa, también, que algo más de la mitad de los servicios encuestados pertenecen a Berdinsarea (Red de Municipios Vascos porla Igualdady contrala Violenciahacia las mujeres, impulsada por EUDEL y Emakunde- Instituto Vasco dela Mujer). Los municipios, mancomunidades y cuadrillas pertenecientes a esta red cuentan también con un Plan de Igualdad, ya que es un requisito para dicha pertenencia, al igual que lo son contar con personal especializado en la materia y cumplir con la normativa vigente en materia de prevención, atención y protección a las víctimas de maltrato doméstico y agresiones sexuales, entre otros.
Profesionales y equipamientos

El 86% de los y las profesionales que han contestado al cuestionario afirma haber recibido algún tipo de formación específica. Este dato refleja una notable mejora en la formación de los y las trabajadoras de los SSAP vascos, ya que en 2006 tan sólo un 40% se había formado en violencia contra las mujeres.

A pesar de ello un porcentaje muy bajo de SSAP cuenta con el 100% del personal especializado (16%). Y casi en la mitad de los SSAP dela CAPVencuestados no hay nadie que esté especializado o especializada o tan sólo lo está menos del 50% del personal.

En cuanto a la calidad de los equipamientos podemos señalar que se observan mejoras tanto en los días de atención como, especialmente, en los horarios de atención.

En cuanto a ciertos recursos específicos señalar que un 4% de los SSAP cuenta con un servicio de interpretación de lengua de signos, porcentaje ligeramente superior al de 2006. En lo que al servicio de mediación intercultural se refiere, el porcentaje de SSAP que cuenta con ello asciende al 14%, el doble que en 2006. Ambos servicios se localizan principalmente en municipios, mancomunidades y cuadrillas de más de 50.000 habitantes

Otro servicio a valorar, muy importante en el caso de la atención a mujeres víctimas de maltrato doméstico es contar con una zona para menores en la que los hijos e hijas de las mujeres puedan estar mientras sus madres son atendidas. Tan sólo un 16% de los SSAP encuestados cuenta con un servicio de este tipo y se sitúa en poblaciones de más de 10.000 habitantes.

Valoración de las usuarias

La valoración general de las mujeres de su paso por los servicios sociales es bastante heterogénea, así como el impacto que el paso por servicios sociales tiene en sus vidas, polaridad de valoraciones que podría estar poniendo de manifiesto la desigual atención que las mujeres reciben dependiendo del municipio, territorio histórico o, incluso, profesional que les atiende, y la necesidad de homogeneizar los servicios hacia una atención con estándares de calidad. Las asociaciones, por su parte, valoran el trabajo de los servicios públicos en la atención a mujeres víctimas de maltrato doméstico como positivo y en evolución y aconsejan a las mujeres con las que trabajan acudir a ellos cuando les es necesario.

Sin embargo, el sistema de servicios sociales no se identifica como el servicio de referencia en un proceso de maltrato doméstico. En un principio, el desconocimiento sobre su funcionamiento y labor hace que las mujeres no tengan grandes expectativas puestas en lo que el sistema puede ofrecerles y que identifiquen los servicios sociales de base esencialmente con la tramitación de ayudas económicas y no tanto con un servicio desde el que ser acompañadas.

Entre las cuestiones que emergen podemos señalar la no coincidencia entre las expectativas que en ocasiones se crean y que posteriormente no se cumplen, lo que puede provocar una gran insatisfacción en las usuarias y la necesidad de una información más completa en cuanto a las consecuencias que poner una denuncia puede llegar a tener en la vida de las mujeres.

Otro aspecto destacado es la percepción social de que los servicios sociales son para personas “sin recursos”, lo que hace que muchas mujeres que sufren maltrato doméstico tengan una barrera mental a la hora de acudir a ellos. Se expresa cierta incomodidad al compartir los servicios con personas en exclusión social, miedo a “ser vistas”, a la estigmatización.

Por otro lado, tanto las mujeres como las profesionales del tercer sector entrevistadas recalcan la doble victimización que las mujeres sufren por parte del sistema. El proceso es largo y costoso para las víctimas, que son quienes tienen que dar cada paso y cumplir con los requisitos que los servicios exigen, en contraposición a la situación de los agresores.

Las asociaciones son en muchos casos pioneras en lo que a servicios y metodología se refiere y cumplen un papel fundamental en la acogida y en el seguimiento de las mujeres víctimas, cubriendo así las carencias o puntos más débiles que el sistema de servicios sociales puede presentar.
22/12/2011