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El estudio concluye que sus remuneraciones son bajas

Dos millones de personas se dedican al trabajo doméstico en México. Más del 90 por ciento son mujeres.

Alrededor de 45 millones de personas componen la población ocupada del país. De éstas, poco más de dos millones se dedica al trabajo doméstico, es decir el 4.5 por ciento de la población ocupada.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de 2010, segundo semestre, de la población ocupada en trabajo doméstico, 9.4 por ciento son hombres y 90.6 por ciento mujeres.

31/03/2011


De las empleadas del hogar, 50.6 por ciento se concentra en el grupo de edades de 30 a 49 años y 23.3 por ciento son mayores de 50.

Asimismo, 30.7 por ciento de las empleadas del hogar no concluyó la primaria y poco más de 29 por ciento tiene secundaria completa y apenas 3.6 por ciento de las empleadas del hogar tiene acceso a instituciones de salud.

Los datos sobre jornada laboral de las empleadas del hogar indica que una tercera parte de ellas (34.8%) trabaja de 15 a 34 horas a las semana y sólo el 13.5 por ciento lo hace más de 48 horas. En el caso de los hombres en este grupo de ocupación, la situación se invierte, solamente 17.1 por ciento de ellos dedicó de 15 a 34 horas y 38.2 por ciento más de 48 horas a la semana.

La remuneración de las empleadas del hogar es baja: 34 por ciento de las empleadas del hogar percibe hasta un salario mínimo y 42 por ciento entre uno y hasta dos salarios mínimos. Los porcentajes correspondientes a la población femenina ocupada en su conjunto son de 28 y 27 por ciento.

El grupo de las y los trabajadores domésticos es el único en el que el salario de las mujeres es mayor al de los hombres. El índice de discriminación salarial es del 5.7 por ciento a favor de ellas. Para el total de la población ocupada, este indicador es de -8.20 por ciento, lo que indica que, en general, para lograr la igualdad salarial, el ingreso de las mujeres debería incrementarse un 8.2 por ciento.

La fecundidad de las empleadas del hogar es alta. Casi una tercera parte tiene entre uno y dos hijos/as; 35.8 por ciento tiene de tres a cinco hijos/as y 10.4 por ciento por ciento tiene seis hijos o más. El 24.4 por ciento no tiene hijos.

El 30 de marzo de 1988 se realizó el Primer Congreso Latinoamericano de Trabajadoras del Hogar en Bogotá, Colombia, con la participación de 11 países de América Latina y el Caribe, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, México, República Dominicana, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Allí se acordó establecer el 30 de marzo como Día Internacional de las Empleadas del Hogar, en conmemoración y reivindicación de los derechos de este sector.

Como la palabra “doméstico” indica, las tareas que realiza el personal del servicio doméstico se llevan a cabo dentro del ámbito del hogar, en el domicilio del empleador/a. Como no existe un instrumento internacional que regule el trabajo en el servicio doméstico, tampoco existe una definición convenida por todos.

El trabajo doméstico como sector de servicios se ha visto impulsado por factores ligados a cambios demográficos, como el envejecimiento de la población, la creciente participación de la mujer en la fuerza de trabajo y los retos que plantea armonizar la vida laboral y la vida familiar en las zonas urbanas, lo que ha propiciado una mayor demanda de servicios domésticos.

Contar con estos servicios otorga a las mujeres, sobre quienes recaen estas responsabilidades, un mayor control sobre el uso del tiempo y les permite una inserción laboral más plena. El apoyo de una trabajadora del hogar amortigua, en algún grado, las tensiones entre lo laboral y lo familiar. Sin embargo, los hogares con escasos ingresos dependen de la ayuda y trabajo voluntario de otras mujeres del grupo familiar, aunque no en todos los casos cuentan con redes familiares de apoyo.

Debido a las diversas tareas que puede incluir el trabajo doméstico, como el cuidado de niños y de otras personas, organizaciones de trabajadoras del hogar han propuesto ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se diferencie entre actividades generales y actividades especializadas como el cuidado de niños y niñas, personas enfermas, etc., que requieren no solamente de mayor capacitación, incluso preparación académica, sino también mayor responsabilidad. Así, el trabajo doméstico podría dividirse en trabajo general y especializado.

Una red de sindicatos, organizaciones de trabajadoras del hogar y organizaciones civiles están trabajado para lograr la firma de un Convenio específico de la OIT que proteja los derechos de las y los trabajadores del hogar.
31/03/2011