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El 52 por ciento de las v?ctimas no realizan denuncias

Sudán del Sur: Las víctimas silenciosas
Activistas humanitarios reclaman a las nuevas autoridades de Sudán del Sur que atiendan el endémico y devastador problema de la violencia contra las mujeres, tolerada en el país, ofreciendo capacitación en derechos femeninos, en especial a los soldados.

12/07/2011

Tras 21 años de guerra civil es fundamental que el nuevo gobierno acelere los juicios por graves violaciones de derechos humanos para dar esperanzas a los sobrevivientes.

Loise Joel, responsable de la organización Derechos Humanos para los Vulnerables, en el meridional estado sursudanés de Ecuatoria Central señala que ha trabajado "con muchas mujeres y niñas víctimas de violencia, golpeadas por sus maridos o violadas por soldados rebeldes, que sufren en silencio"

Por su parte, Susan Purdin, supervisora de los programas de la Comisión Internacional de Rescate en Sudán del Sur indica que "la violencia contra las mujeres es un problema perverso, devastador y tolerado en este país, un legado de la brutal guerra civil, durante la cual fue moneda corriente. La asistencia a las sobrevivientes es escasa"

Las amenazas no desaparecen con la independencia pues continúan los enfrentamientos étnicos y tribales. El propio ejército sursudanés es conocido por sus métodos violentos para combatir a los rebeldes. "Sudán del Sur nació en crisis. La violencia obliga al desplazamiento de personas, pone en peligro la vida de los civiles vulnerables y dificulta el acceso a las comunidades más necesitadas y la crisis humanitaria se agrava", remarcó Purdin.

Anim Yei fue secuestrada por soldados rebeldes, quienes la obligaron a vivir dos años en la selva donde la violaron repetidas veces por lo que sostiene que el gobierno debe crear un tribunal para reunir información sobre violaciones de derechos humanos contra las mujeres y castigar a los culpables. "Es deshumanizante hablar sobre lo que me pasó a mí y a otras personas víctimas de la violencia reinante en nuestro país. El gobierno debe crear una comisión que garantice la seguridad de las víctimas para que podamos hablar sin miedo", indicó.

Yei no es la única. De todas las mujeres con las cuales ha trabajado Joel, la mayoría tiene miedo y no denuncian los abusos. "Temen represalias de sus maridos o de los soldados. La sociedad también las desprecia. Hay que explicarles que son violaciones a los derechos humanos y que hay tribunales para procesar a los responsables", indicó Joel.

La violencia de género es extremadamente frecuente en Sudán del Sur y la mayoría de las víctimas sufren en silencio, señaló un estudio realizado por Leora Ward, de la Unidad de Protección de Mujeres y Empoderamiento Técnico, de la Comisión Internacional de Rescate. Casi 52 por ciento de las víctimas no realizan denuncias. Hay más registros de abuso psicológico, 31 por ciento de los casos, seguido de violencia física, 29 por ciento. El estudio señala que la violencia contra las mujeres también es el resultado de enfrentamientos tribales y abigeato.

"El asesinato de mujeres y niñas solía motivar represalias y dejar más víctimas", indicó Ward. Pero ahora se añadió "el alto costo de la dote", apuntó.

Los hombres que no pueden pagar la suma solicitada violan a una mujer para poder casarse con ella. Su enojo por el costo de la dote hace que traten a sus esposas como objeto de su propiedad y que las golpeen, explicó Ward.

Los problemas de seguridad se originan en la violencia económica, el matrimonio precoz o forzado, la violación conyugal, las agresiones sexuales, el abigeato y los enfrentamientos tribales, señala el estudio de la Comisión Internacional de Rescate.

Hay también una carencia generalizada de centros de salud para las víctimas y las clínicas existentes no pueden atender de forma adecuada violaciones, embarazos no deseados, infecciones con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

El gobierno debe prevenir, disuadir y responder a la violencia y a las amenazas contra las mujeres, reclamó Purdin.

"Tendrían que haber leyes específicas para protegerlas. La educación femenina debe ser prioritaria para que ellas puedan formar parte del desarrollo comunitario del nuevo país. Eso permitirá atender la desigualdad de poder entre hombres y mujeres", indicó Purdin.

"Hemos tenido casos de soldados que irrumpen en las casas, se llevan a las jóvenes, las violan y las convierten en sus esposas", relató Lillian Omariba, directora regional de medios de Plan Internacional, organización que desde hace siete años trabaja en Sudán del Sur. (FIN/2011)

Fuente: Protus Onyango para IPS
12/07/2011