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Con motivo de la celebraci?n del D?a Mundial de la Salud

INMUJERES pide reforzar las medidas para mejorar la salud de la mujeres

Mujeres y hombres afrontan muchos problemas de salud semejantes, pero las diferencias son de tal magnitud que la salud de las mujeres merece que se le preste una atención particular. Las diferentes causas de morbilidad y mortalidad, así como las expectativas de vida de hombres y mujeres, responden en gran medida a las inequidades de género, las cuales se articulan con las desigualdades étnicas, de edad y por grupos sociales.

07/04/2011

Las mujeres suelen vivir más que los hombres; sin embargo, una vida más prolongada no es por fuerza más sana. Hay situaciones que son exclusivamente femeninas como el embarazo, que debiera transcurrir sin mayores complicaciones. No obstante, existen condiciones de la madre y del producto que si no se detectan y tratan de manera oportuna y adecuada pueden poner en riesgo la salud e incluso la vida tanto de la madre como del hijo(a).

La atención prenatal es considerada como una estrategia para la detección oportuna de complicaciones y como una intervención eficaz para promover la salud de la madre y del recién nacido.

La atención prenatal contribuye a que las mujeres puedan cursar embarazos y partos seguros; asegurar la mayor sobrevivencia de sus hijos; identificar los casos expuestos a riesgos específicos; hacer la remisión a servicios de salud especializados, y detectar y tratar con mayor oportunidad las patologías. La protección que obtienen quienes asisten a los servicios de atención prenatal se refleja en un menor riesgo de muerte por causas relacionadas con el embarazo, parto y puerperio.

Según la Organización Mundial de la Salud, la mortalidad materna constituye un grave problema de salud pública y expresa la insuficiencia en la cobertura y la calidad de los servicios de salud reproductiva. Su estrecha relación con las condiciones socioeconómicas de la población permite evaluar los progresos alcanzados en la lucha contra la desigualdad y la pobreza.

En México, la razón de mortalidad materna ascendió, en 2009, a 62.2 muertes por 100 mil nacidos vivos. Nuestro país se ha comprometido, como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, a reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes entre 1990 y 2015, lo cual significa que para 2015 disminuya a 22 muertes por cada 100 mil nacidos vivos.

Es indispensable reconocer que la mortalidad materna es un problema grave de garantía de los derechos humanos de las mujeres, de salud pública, equidad de género y justicia social, ya que la mayor parte de las muertes por esta causa pueden prevenirse con el conocimiento y tecnología médicas disponibles. Las condiciones de atención de una maternidad segura demandan ampliar la respuesta a todos los niveles, a la mayor velocidad posible con eficacia y eficiencia.

Gobierno, sociedad civil y las facultades de medicina tenemos una enorme responsabilidad y compromiso para impulsar estrategias que contribuyan a la ampliación del acceso a la atención del embarazo, parto y puerperio en unidades médicas, a la capacitación de parteras tradicionales, a fortalecer los sistemas comunitarios de traslado de urgencias obstétricas, a apoyar los esfuerzos para garantizar la disponibilidad de sangre segura e insumos fundamentales en las unidades médicas en conjunto con otras acciones que se dirijan a disminuir las muertes maternas.

Un embarazo saludable está ligado a los derechos humanos de las mujeres: a contar con el derecho a la información sobre su vida reproductiva, tener acceso universal y gratuito a la atención con calidad y calidez a lo largo de su embarazo, parto y puerperio; obtener información sobre los signos y síntomas de alarma; los beneficios de la lactancia materna; la decisión de utilizar métodos anticonceptivos después del parto; la realización de la prueba de VIH que, en conjunto, contribuyen a alcanzar una maternidad segura que mejora el entorno familiar y comunitario.

Fortalecer la calidad y calidez de los servicios de salud sexual y reproductiva hacia las mujeres constituye una prioridad de salud pública para contribuir a mejorar el desarrollo humano de ellas, sus familias, la comunidad y la sociedad en general. Mejorar la salud de las mujeres es mejorar el mundo.
07/04/2011